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  • Corrientes, Argentina
Los libros del Zorro
La casa de arena

La casa de arena

Es víspera de Navidad. Pablo y Ariadna están distanciados. Mauro —un amigo en común— intercede a fin de procurar un encuentro entre ambos.

Sin embargo, el presidente Videla decreta el estado de sitio por temor a los atentados de un grupo de activistas conocido como Los sonámbulos.

De golpe, Corrientes se convierte en una ciudad distópica que los personajes de la novela deben recorrer a escondidas, escapando de la vigilancia de los gendarmes.

¿Podrán reencontrarse Pablo y Ariadna? Las posibilidades dependen no solo de ellos mismos, sino también de un mundo que se deshace a su alrededor como una casa de arena.

El alma del violín (varilla cilíndrica de madera) transmite la vibración de las cuerdas a la caja de resonancia. Adriano Duarte dispone de esa alma a su gusto en esta novela, la coloca entre líneas, la esconde en un enterramiento misterioso en el patio, la deja bajo la lengua de Gregorio (¿Samsa?) Arena, patriarca casi muerto, casi recién nacido, de una casa que se hunde, en un país en estado de sitio. Ariadna y Pablo (¿Electra y Orestes?), Mauro y nosotros servimos como caja de resonancia a los acordes de un violín roto que nos despiertan (DESPIERTEN SONÁMBULOS). La vida, la esperanza quizá, vibran en esta pesadilla de sexo, mierda y hormigas, metralletas y soledad. La esperanza, quizá, en la moneda lanzada al aire por Ariadna (maldita tramposa), en este laberinto donde un coro de voces (Esquilo, Dante, Kafka, L. Carroll…) nos atrae hacia su centro… DESPIERTEN SONÁMBULOS.


PACO SANTOS (autor de El mérito de ser detective y no fumar)

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